El sector cárnico y su comunicación

Siempre ha sido más fácil atacar algo, que ayudar a cambiarlo. Si queremos conseguir que un gigante como es el sector cárnico se transforme, creo que es mejor empezar a pensar en hacerlo desde dentro y de forma progresiva.

En este artículo no voy a entrar en las razones de comer o no comer carne, un tema ya ampliamente analizado y discutido. Aquí, solo voy a dar mi punto de vista de cómo está planteando el sector de la carne su comunicación ante los ataques de la mal llamada “carne” vegetal.

En una frase: creo que ha reaccionado sin pararse a pensar y ha caído en una trampa.

Me explico. Las empresas de la proteína vegetal a falta de disponer, de momento, de un producto sabroso, variado y apetecible, se presentan como los salvadores del medio ambiente y de la salud los consumidores. Y para hacer más creíbles y notorios estos argumentos, necesitan de un malo que según ellas, pretenda todo lo contrario: las empresas cárnicas. Las cuales si se sienten atacadas y entran al saco les permitirá gracias a dicho enfrentamiento presentarse como las salvadoras.

En el fondo, el sector de la proteína vegetal, ha seguido un viejo y efectivo esquema que siguen todos los guiones de las grandes películas y narraciones, “El viaje del Héroe”: en él, un villano poderoso y malvado que amenaza a la humanidad, (el sector cárnico) es derrotado tras muchas peripecias por un pequeño, pero valiente hombre, con la ayuda de unos pocos amigos y algún mago o maestro – recordemos El Señor de Los Anillos, por ejemplo-, convirtiéndose de esta manera en el Héroe.

Pues bien, en el momento en que el sector cárnico atacó al sector de la “carne” vegetal denunciándola, ridiculizándola, etc., entró al trapo y atacó a los defensores de la salud y el medio ambiente, convirtiéndose así en el villano, el malo de la película, al que hay que derrotar.

Esto es lo que recomiendo se deje de hacer. 

Lo que voy a plantear como alternativa a “reaccionar” parte de una realidad de la cual se llega a una conclusión. La realidad es que en los últimos años, el sector cárnico ha invertido y se ha esforzado muchísimo en mejorar todo lo relacionado con la sostenibilidad, el bienestar animal, la seguridad alimentaria, etc -aunque le quede mucho por hacer -a parte de los puestos de trabajo que ha creado y el suministro constante de proteína sabrosa y accesible que posibilita.

Y a la conclusión a la que se llega es que todo esto lo ha hecho porque SÍ le importa preservar la salud de los consumidores y el medio ambiente. Esta conclusión va en contra de los postulados del sector de la proteína vegetal y debe ser la base de la respuesta mediática al sector de la proteína vegetal y sus acólitos.

Respuesta que sería más o menos esta: “Señores de la proteína vegetal están equivocados, el sector cárnico quiere LO MISMO que ustedes: procurar a la sociedad una alimentación saludable y sostenible”. Y añadiría, sabrosa y asequible.

El sector cárnico necesita cuánto antes su propio relato para dejar de ir detrás del relato de los demás y sobre el que no tiene ningún control.

Debe de admitir que estamos en un mundo diverso con diversas fuentes de proteínas. Debe ser el primero en recomendar que no se exceda su consumo más allá de lo recomendable. Y sobre todo debe cambiar el tono de su comunicación fruto de no caer en la trampa y reaccionar atacando. Un tono humilde y cercano estaría bien.

Por último, como en Agr Food Marketing nos gusta plantear ideas coherentes con nuestros planteamientos estratégicos de comunicación, aquí van tres:

Primera: para desmontar los argumentos maniqueos del sector de la proteína vegetal y de paso desmontar un poco el negocio de las multinacionales de dicha proteína, proponemos que el sector cárnico sea el que más defienda el consumo de la proteína vegetal, pero la de siempre: las lentejas, alubias, garbanzos, etc.

Que invierta en campañas donde se proponga un consumo conjunto o alternativo fruto de la alimentación tradicional mediterránea. Incluso que ayude al sector español de las leguminosas con investigación e innovación, que lo considere un sector hermano.

Segunda: Lo más importante de la alimentación es que esta se de, que haya para comer. No hay que olvidar que mucha gente aún muere de hambre o de enfermedades causadas por la malnutrición. Con este punto de partida nos dimos cuenta que a la vez que nuestro ministro de consumo proponía reducir a tres las raciones semanales de carne, apareció una noticia que informaba que en España debido a la crisis miles de familias no se podían permitir comer carne todas las semanas. Ante este hecho el discurso de reducir el consumo de carne parece elitista, y no digamos si estas familias tuvieran que sustituir la carne por la cara proteína vegetal.

Lo que proponemos al sector cárnico es salir al rescate de estas familias en momentos delicados como la Navidad, con el reparto de miles de raciones. Lo hemos llamado “SOS carne”. Ahí queda la idea.

Tercera: El sector cárnico tiene que demostrar con hechos que cada vez es más sostenible tanto social como ambientalmente y tiene que comunicarlo. Para ello proponemos la creación de una plataforma que llamaríamos, por ejemplo, “Carne y Sostenibilidad” donde se informará de temas del sector relacionados con la sostenibilidad, la innovación, la creación de puestos de trabajo, las emisiones de CO2, etc.

Espero que estas ideas sirvan para hacer que el sector cárnico sea, lo que debe ser.